Mirar al pasado para obtener las soluciones del futuro

Mirar al pasado para obtener las soluciones del futuro

“La naturaleza es sabia”. Esta reflexión, de sobra conocida, advierte de las fascinantes cualidades y de la capacidad de autosuficiencia que tienen los ecosistemas. Tanto es así, que el desarrollo de algunas de las soluciones para frenar el cambio climático se basan en los principios que dan vida a estos entornos naturales.

La descarbonización, la repoblación y protección de especies o el reciclaje son algunas de las enmiendas por las que se está optando a la hora de frenar el cambio climático, pero, desde los años 2000 hay una nueva alternativa que va ganando presencia, las denominadas “Soluciones Basadas en la Naturaleza”.

El término fue acuñado por UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y el Banco Mundial para, posteriormente, ser aceptado por la Comisión Europea. Ahora, esas Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) se integran implícitamente dentro de la Agenda 2030 como vía para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Un ejemplo de ello es la protección de los ríos, la tierra o los océanos que garantizan derechos humanos como el acceso al agua o a la comida.

Las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) son remedios que, en su mayoría, ya se han utilizado en épocas anteriores pero que simplemente se han dejado de usar por la aparición de nuevas técnicas o tecnologías y quedaron en el olvido. Ahora, ante una situación de crisis climática, el pasado nos recuerda algunas de las soluciones para el futuro.

Proteger, restaurar y gestionar de manera sostenible los recursos naturales pasa por incluir los conocimientos científicos, tradicionales y, además, de carácter local ya que se debe tener en cuenta el contexto particular de cada ecosistema para incrementar los beneficios.

Este tipo de procedimientos cuenta con beneficios indiscutibles como la conservación de la diversidad biológica y cultural de cada hábitat ya que, de forma complementaria a otras medidas, serán las propias especies del lugar las idóneas para regular los sistemas. Un ejemplo muy claro de la capacidad de la biodiversidad en los ecosistemas para mantener el equilibrio es el caso de los arrecifes de coral. La presencia de estas especies en las costas supone una barrera de protección natural con capacidad para frenar las marejadas ciclónicas, las inundaciones de las costas y resultan un rompeolas más efectivo que las propias construcciones humanas.

Si hablamos de agua, la imitación de los procesos naturales para avanzar en la Agenda 2030, en concreto en la meta 6.6 recogido en el ODS 6 ‘Agua limpia y saneamiento’ es la clave. El epígrafe 6.6 nos insta a “proteger y restaurar los ecosistemas acuáticos, incluyendo montañas, bosques, humedales, ríos, acuíferos y lagos”. Un objetivo con pautas concretas en el que se sigue trabajando por su valor medioambiental y determinante en la consecución de los derechos humanos.

La UNESCO destaca la ecorehabilitación, fitorehabilitación y biorehabilitación son conceptos que se utilizan en la restauración de los ecosistemas como vía para mejorar las capacidades de amortiguación o remediación del cambio climático a través de la diversidad de la flora, factor determinante en las rutas hidrológicas en el ciclo del agua y que proporcionan calidad al agua. Mayor calidad en la superficie reflejada en las cualidades del agua subterránea debido a la eficacia en la filtración.  

El poder de la naturaleza es indiscutible y si aplicamos sus beneficios en la solución o atenuación de los problemas ligados al cambio climático, encontramos que estas prácticas conllevan beneficios ambientales y, en consecuencia, sociales y económicos. Aún así, y a pesar de todos los provechos que residen en las Soluciones Basadas en la Naturaleza, la Comisión Europea advierte de que, en la práctica, se necesitan cambios rápidos en la herencia cultural, en los marcos jurídicos, los sistemas de gobernanza y las normas profesionales y personales arraigadas desde hace milenios. Un aparente hándicap que, a su vez, presenta un potencial innovador inmenso.

Recorrer el camino hacia el cambio solo se podrá hacer de forma conjunta, trabajando de forma trasversal y con la implicación de todos los agentes sociales. Por ello, el ODS 17 resulta determinante. “Revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible” adoptando, también, las Soluciones Basadas en la Naturaleza como complemento fundamental.

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