La reutilización del agua en los vuelos espaciales: un gran paso para la sostenibilidad

La reutilización del agua en los vuelos espaciales: un gran paso para la sostenibilidad
  • La ONU conmemora el 12 de abril el primer vuelo espacial tripulado por el ser humano.
  • Un sistema de reutilización del agua impulsado por la NASA logra recuperar el 98% del agua utilizada por los astronautas en la Estación Espacial Internacional.
  • California aprueba una novedosa normativa que permite consumir agua reutilizada como potable.

El 12 de abril de 1961 el astronauta ruso Yuri Gagarin se embarcó en una aventura que cambiaría la historia de la humanidad: el primer vuelo espacial tripulado por el ser humano. Tras él, Valentina Tereshkova orbitó la Tierra en junio de 1963, y dos años más tarde, las naves espaciales Apolo y Soyuz se acoplaron, celebrando así la primera misión espacial internacional.

El “gran salto para la Humanidad” lo dio una noche de julio de 1969, Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna a bordo del Apolo XI. Desde aquel primer viaje, las incursiones espaciales han dotado al mundo de un halo de esperanza y fe en el progreso de la tecnología y la ciencia para descubrir un modo de vida que sea sostenible en el futuro, con especial atención a la gestión del recurso del agua.

Por ello, la ONU celebra, desde el año 2011, el 12 de abril como el Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados, en conmemoración del comienzo de la era especial. Esta efeméride busca reconocer y recordar las extraordinarias hazañas de estos equipos pioneros, destacando el fundamental papel que la ciencia y la tecnología espacial tienen en la vida diaria, así como reafirmar sus contribuciones para lograr un mayor desarrollo sostenible, aumentar la seguridad y convivencia de los pueblos y preservar el espacio ultraterrestre para la paz.

Un buen ejemplo de la importancia de la investigación de las agencias espaciales es la puesta en marcha del sistema de reciclaje y depuración de más del 98% del agua que utilizan los astronautas en la Estación Espacial Internacional (EEI). A 350 kilómetros de la Tierra el agua es un bien aún más escaso, por lo que la reutilización del agua tiene un papel protagonista en la exploración espacial. Como podemos imaginarnos, y así lo muestra incluso la filmoteca espacial, las misiones espaciales tienen que afrontar el reducido espacio dentro de la nave, preparadas con una gran batería de instrumental tecnológico, al que hay que sumar a la propia tripulación, sus víveres y, por supuesto, el espacio para sus desechos. En un lugar en el que no se puede desperdiciar ni el aire ni una gota de agua, recuperar el agua perdida es la única opción.

6 toneladas de agua al año

La obtención del agua, como un recurso imprescindible para la vida, ha incentivado la invención de un sistema pionero que logra reciclar las aguas residuales que los astronautas pierden al exhalar, sudar y orinar. En esto se incluyen los vapores que, unidos a la humedad ambiental, también son condensados y procesados para convertir el agua ya utilizada en agua apta para el consumo. Este sistema de depuración del agua consumida lo implantó la NASA en el año 2010 y ya ha conseguido reciclar un total de 6 toneladas de agua al año.

Según los cálculos, una tripulación de cuatro miembros hay que subir 18 toneladas de agua al año, ocupando un gran espacio en la nave, sin contar con el riesgo de quedar desabastecida, si surge algún problema durante la misión. Purificando el agua ya utilizada, la tripulación no solo consigue mejorar significativamente la logística de la nave, recuperando este espacio que ocupaba el agua -ahora localizada en escasas bolsas-, sino contar con infinidad de usos del agua de una misma cantidad de recurso.

“La tripulación está bebiendo agua de consumo humano que ha sido regenerada, filtrada y purificada hasta el punto de que es más pura que la que bebemos aquí en la Tierra”, indicaba Jill Williamson, gestor de los subsistemas hídricos del Sistema de Control Ambiental y Soporte Vital de la EEI.

Este nuevo hito en sostenibilidad conseguido por la investigación espacial tiene su reflejo en el estado de California, en EEUU, que aprobó en 2023 una novedosa normativa sobre reutilización el uso del agua que permite utilizar como agua potable, aptas para consumo, las aguas regeneradas.
California sufre las consecuencias del estrés hídrico -en una situación comparable a la de algunas zonas en España como Andalucía o Cataluña- que lleva décadas tratando las aguas residuales para reutilizarlas en el riego de exteriores o la recarga de acuíferos. La nueva normativa permite el uso de esta agua regenerada, bien mezclándola con otras fuentes, bien directamente en el sistema de abastecimiento del agua potable, para el consumo de los californianos; protegiendo y asegurando las regulaciones de control de calidad de la misma.

Varias zonas de Texas, Singapur o Namibia también han explorado los beneficios de la reutilización directa del agua, otra tecnología innovadora para aprovechar nuestros recursos hídricos, como la desalación -España es uno de los países del mundo que más agua desalada produce-, pero con la ventaja de requerir menos energía.

Actualmente, las agencias continúan trabajando en expediciones que permitan una obtención de recursos que mejore la sostenibilidad de la vida en la Tierra. Sigamos creyendo en que celebraremos un Día Internacional de los Viajes Espaciales Tripulados trayendo agua de las lunas heladas de Júpiter o de las regiones polares de Marte o convirtiendo la escasa agua en un bien infinito gracias a su reutilización.

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