Especies invasoras en España

Especies invasoras en España

Recientemente, se ha avistado en Barcelona una nueva especie de avispa invasora. Según los biólogos que estudian el espécimen, este podría venir de zonas del Mediterráneo oriental, Asia occidental, Oriente medio y África nororiental.

A pesar de lo llamativo que pueda resultar esta noticia, la realidad es que esta nueva especie podría, según ha explicado la Red de Alerta de Especies Exóticas Invasoras del Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural de Cataluña, tener un impacto negativo en la agricultura, en la apicultura, en la economía e, incluso en la salud humana.

La presencia de especies invasoras está regulada en España por la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. En ella, se identifica a estas especies como “aquella que se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor, o por el riesgo de contaminación genética”. Una Ley que recoge, además, un catálogo de especies que, junto a la argumentación científica, se identifican como más o menos peligrosas para el nuevo hábitat en el que se han asentado.

Algunos de los animales identificados como artífices de la pérdida de la biodiversidad mundial son el Mejillón Cebra, el Mapache o el Caracol Manzana, tres ejemplares que llegaron a España por cuestiones diferentes. En el caso del mapache, llegó por intentar domesticarlo como animal de compañía, sin embargo, el Mejillón Cebra y el Caracol Manzana, parecen, según numerosos estudios centrados en la proliferación de estos animales, haber llegado accidentalmente a otros territorios.

Otras razones causales de la llegada de especies no autóctonas a los hábitats son el comercio de especies, el turismo, la caza y la pesca deportiva, y el transporte y comercio internacional. La globalización juega en contra de la preservación de estas especies pero, no por ello, se debe olvidar que estos animales provocan una desestabilización de los ecosistemas receptores ya que su alimentación difiere de la de los autóctonos. Por ejemplo, el siluro, introducido en España en los años 70, ha incidido en la pesca en los ríos por ser un gran depredador de fauna y flora autóctonas; o el caso de Cangrejo rojo americano con repercusión económica en los campos de arroz. 

Para hacer frente a estas invasiones que, en el peor de los casos dan pie plagas, el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, a través de Subdirección General de Biodiversidad Terrestre y Marina, pone a disposición los ciudadanos el siguiente correo para informar de estas cuestiones: buzon-sgb@miteco.es

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