Igualdad y dignidad, pilares del desarrollo sostenible

Igualdad y dignidad, pilares del desarrollo sostenible

Hoy, 10 de diciembre, celebramos el Día de los Derechos Humanos. Celebramos conceptos y principios básicos de convivencia como libertad, justicia, paz y dignidad. Pero más aún, celebramos la igualdad.

Hace 73 años, representantes de todas las partes del mundo suscribieron un documento que serviría como punto de partida para el ideal común de todos los pueblos y naciones. Un escrito de trascendencia universal, disponible en más de 500 lenguas y que nació para poner fin a las grandes barbaries que se cometieron durante la II Guerra Mundial.

Pocas veces en la historia de la humanidad se ha llegado a un consenso mayor que el que sucedió en 1948 con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Una suscripción de representantes de todas las partes del mundo en la que se trabajó de forma conjunta y a pesar de las diferencias religiosas, políticas y culturales.

Un acuerdo histórico, como el también vivido en septiembre de 2015, momento en el que los 193 países miembros de la ONU aprobaron la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, como nueva hoja de ruta; y la inclusión de un ODS de crucial importancia para el progreso y el entendimiento entre organizaciones y agentes de toda índole. ElODS 17 como vía imprescindible para otorgar dignidad a las personas por el simple hecho de existir y cuyo espíritu explícita o implícitamente ha inspirado históricamente el refrendo de grandes acuerdos y alianzas entre naciones, como garante de paz

Tengamos en cuenta que la Declaración Universal de los Derechos Humanostiene implícitas esas alianzas, ese ODS 17 que, de forma transversal, supone unas bases de convivencia y una “salvaguarda” de vida para cada individuo independientemente de su “origen, etnia, color, sexo, idioma, religión, opinión política o cualquier otra condición”.

Todos y todas somos iguales y debiéramos tener la garantía de vivir sin privaciones ni opresión y de contar con la protección de desarrollar completamente la propia personalidad. Pero a pesar de estar refiriéndonos a una concepción que entendemos más que evidente y de la premisa en la que se fundamentan el resto de derechos, la realidad es que todavía no se han conseguido aplicar de forma integral. Nos enfrentamos a una distribución desigual de derechos que, una vez más, se muestra dispar a lo largo y ancho del planeta y precisamente la búsqueda de esa igualdad es el lema en el que se centra la campaña 2021 del Día de los Derechos Humanos.

“Igualdad, inclusión y no discriminación”. Con estos tres pilares, la ONU nos advierte una vez más de que gran parte de la población no tiene garantizado uno de los principios básicos de convivencia. Son millones las personas que continúan desamparadas en un mundo en el que, a pesar de haber superado grandes crisis humanitarias y haberse dado los primeros pasos hacia una realidad justa, aún carecen de dignidad.

Bajo una de las premisas que se pronunciaron en Viena en el año 1993 que decía: “Todos los derechos son universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí”, hoy desde StepbyWater queremos, y debemos, seguir trabajando, visibilizando y concienciando sobre estas injusticias.  

En 2010, Naciones Unidas declaró los derechos al agua y al saneamiento, como derechos humanos inherentes a la existencia misma. Hoy, en 2021, en muchos lugares del mundo, agua y saneamiento siguen ahondando en las muchas y profundas brechas de desigualdad existentes. En su ODS 6, la ONU, nos recuerda, entre otros, que:

  • 3 de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros y 6 de cada 10 carecen de acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura.
  • Al menos 892 millones de personas continúan con la práctica insalubre de la defecación al aire libre.
  • Las mujeres y las niñas son las encargadas de recolectar agua en el 80% de los hogares sin acceso a agua corriente.

Desde StepbyWater, hoy, Día Internacional de los Derechos Humanos, nos sumamos a las voces que, en todo el mundo, reclaman igualdad y no discriminación para avanzar hacia una sociedad más justa y más equitativa en la que cada cual tenga su lugar. Igualdad para avanzar en la consecución de derechos básicos e inalienables como los de la Carta de San Francisco de 1948 y otros nuevos y vitales derechos como agua y saneamiento. Movidos por el espíritu conciliador, inclusivo e integrador del ODS 17, la alianza StepbyWater se une una vez más a las Naciones Unidas como aliada de las personas y del planeta para: “reducir las desigualdades, promover los derechos humanos y construir sociedades mejores, más justas y más ecológicas”.

Con los objetivos fijados en el desarrollo sostenible y con la Agenda 2030 como herramienta de acción, debemos afrontar esta década como una oportunidad para la reconstrucción integral de todos los sectores que nos afecten como humanidad. Basando nuestra cultura, nuestras bases de convivencia y relación, nuestros sectores y actividad productiva y económica, en los derechos humanos con el fin de acabar con la pobreza, creando un nuevo contrato social en el que todos los derechos humanos, junto al derecho a un medioambiente seguro, limpio, saludable y sostenido, estén asegurados para todas las personas. Previniendo conflictos y construyendo resiliencia, rectificando la desigualdad y la injusticia con respecto a la distribución de las vacunas de la pandemia a la que, algunos, hemos podido hacer frente. En definitiva, “por un mundo mejor, más justo y más verde”.

Desde StepbyWater estamos convencidos del poder de cambio con el que contamos las personas. Todos y cada uno de los habitantes del planeta podemos contribuir a asegurar los derechos humanos con pequeños actos a nivel local, que tendrán gran valor en global. Como dijo Eleanor Roosevelt, impulsora de la gran carta magna que hoy celebramos, “sin una acción ciudadana coordinada para defenderlos -los derechos humanos- en nuestro entorno, nuestra voluntad de progreso en el resto del mundo será en vano”.

Hoy, queremos poner en valor que, si todos los derechos estuvieran garantizados y la Declaración Universal fuera realmente un estandarte por el que se rigieran todos y cada uno de los pueblos, todos viviríamos en un mundo pacífico, seguro, cómodo y saludable.

¿Nos ayudas a conseguirlo? Difunde y crea conciencia.

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