El agua, un motor de empleo y desarrollo para la economía mundial
Garantizar una gestión eficiente y sostenible del agua no solo es esencial para las personas y los ecosistemas. También es una condición necesaria para mantener la actividad económica y el empleo a escala global. Según estimaciones del Banco Mundial, el agua sostiene directa e indirectamente alrededor de 1.700 millones de puestos de trabajo en todo el mundo.
El dato pone de manifiesto hasta qué punto el agua está presente en nuestra economía. La agricultura, la producción de alimentos, la generación de energía o la industria dependen de un suministro suficiente y seguro para desarrollar su actividad. Detrás de cada uno de estos sectores existe, por tanto, una amplia cadena de empleos y oportunidades vinculada a la disponibilidad y la gestión de los recursos hídricos.
En este contexto, la inversión en agua adquiere una dimensión económica que va mucho más allá de la construcción o renovación de infraestructuras. Mejorar las redes de abastecimiento, avanzar en la reutilización, optimizar los sistemas de riego, impulsar la digitalización o desarrollar soluciones para mejorar la eficiencia permite reforzar la seguridad hídrica y, al mismo tiempo, generar condiciones más estables para la actividad empresarial y el empleo.
Convertir la inversión en proyectos reales
Uno de los grandes retos identificados por el Banco Mundial se encuentra precisamente en la capacidad para convertir los recursos destinados al agua en proyectos ejecutados. Entre 2009 y 2020, la tasa media de ejecución de los presupuestos públicos destinados al sector se situó en el 72%, mientras que en África subsahariana descendió hasta el 62%.
Estos datos muestran que contar con financiación es solo el primer paso. Para que la inversión tenga un impacto real es necesario acompañarla de una adecuada planificación, capacidad técnica, coordinación entre administraciones y procesos eficientes que permitan que los proyectos lleguen a materializarse.
Una buena preparación de los proyectos y una visión a largo plazo pueden contribuir a aprovechar mejor los recursos disponibles y acelerar actuaciones que son necesarias para garantizar servicios de agua seguros y resilientes. La planificación plurianual, la colaboración entre el sector público y privado y la incorporación de nuevas tecnologías son algunas de las herramientas que pueden ayudar a avanzar en esta dirección.
Agua y empleo: una relación estratégica
La relación entre agua y empleo también invita a ampliar la mirada sobre la gestión de este recurso. Cuidar el agua significa proteger las actividades que dependen de ella y favorecer nuevas oportunidades económicas vinculadas a la innovación y a la transición hacia modelos más eficientes.
La modernización de infraestructuras, la economía circular, la reutilización de recursos hídricos, la digitalización del ciclo del agua y las soluciones orientadas a reducir pérdidas están impulsando nuevos ámbitos de actividad y especialización. Al mismo tiempo, contribuyen a que ciudades, empresas y territorios estén mejor preparados ante los efectos del cambio climático.
Por ello, avanzar hacia una economía más eficiente en el uso del agua requiere sumar esfuerzos y conocimiento. Administraciones, empresas, entidades sociales, centros de investigación y ciudadanía tienen un papel que desempeñar para transformar los retos hídricos en oportunidades de innovación, colaboración y desarrollo sostenible.
El ODS 6, que reclama garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todas las personas, está estrechamente conectado con otros grandes objetivos de la Agenda 2030, entre ellos el trabajo decente y el crecimiento económico. Porque garantizar el agua es también garantizar las condiciones que permiten que las personas, las empresas y los territorios puedan seguir creciendo de forma sostenible.
El agua es, en definitiva, mucho más que un recurso esencial. Es también una infraestructura invisible sobre la que se construye buena parte de nuestra economía. Invertir en su gestión eficiente es invertir en resiliencia, innovación, empleo y futuro.