11 años del ODS 6: ¿Dónde estamos y hacía dónde vamos?

11 años del ODS 6: ¿Dónde estamos y hacía dónde vamos?

A medida que nos acercamos a 2030, el reto ya no es únicamente mantener los escasos avances conseguidos, sino acelerar la transformación y convertir los compromisos en actuaciones concretas.

En 2015, en un hito histórico, los países miembros de Naciones Unidas aprobaron por unanimidad la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), estableciendo una hoja de ruta compartida para avanzar hacia un desarrollo más justo, inclusivo y sostenible.

Por primera vez, se incluye un objetivo con sus respectivas metas centrado en el agua. El ODS 6: Agua limpia y saneamiento situó por primera vez el agua en el centro de una agenda global de desarrollo, con un objetivo claro: garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todas las personas. Hasta entonces, en los Objetivos del Milenio, el agua, junto con otros recursos, había formado parte de otros objetivos como Medio Ambiente.

Once años después, en el contexto geopolítico más incierto de las últimas décadas, en septiembre de 2026 y a punto de cumplir con el plazo previsto por la ONU para la consecución de estos objetivos en 2030, el mundo tiene la oportunidad para detenerse y hacer balance, a la vez que de volver a mirar hacia adelante y de volver a situar a las personas y al Planeta en el centro de todas las acciones. Recuperar el espíritu y la vocación por la que hace apenas una década, los  193 países miembros de las Naciones Unidas unánimemente refrendaron una hoja de ruta común, parece más necesario que nunca.

¿Qué hemos conseguido? ¿Qué retos siguen pendientes? ¿Y cómo podemos acelerar la acción durante los próximos años? Son algunas de las preguntas pertinentes en este momento.

Once años en la que el agua ha ganado protagonismo

El agua está presente en prácticamente todas las dimensiones del desarrollo sostenible. Es esencial para la salud, la alimentación, la energía, las ciudades, la actividad económica y la conservación de los ecosistemas. También es uno de los recursos más directamente afectados por el cambio climático.

Durante estos años, cuestiones como la eficiencia hídrica, la reutilización, la digitalización, la reducción de pérdidas, la economía circular y la resiliencia frente al cambio climático han ido ganando peso en las estrategias de administraciones, empresas y organizaciones.

Al mismo tiempo, persisten importantes desafíos. El acceso a servicios de agua potable, saneamiento e higiene todavía no es universal; la contaminación continúa afectando a numerosos recursos hídricos y la presión sobre el agua aumenta en muchos territorios.

A medida que nos acercamos a 2030, el reto no es ya tratar de mantener los escasos avances conseguidos, sino acelerar la transformación y convertir los compromisos en actuaciones concretas. Contribuir al éxito de la Agenda 2030 y sus ODS es contribuir al éxito de la humanidad y de la preservación del Planeta.

Alcanzar las metas del ODS 6 requiere, además de compromiso y vocación, inversión, innovación, conocimiento y planificación a largo plazo. Pero también necesita algo fundamental: cooperación.

La gestión sostenible del agua no puede abordarse desde un único sector. Administraciones públicas, empresas, entidades sociales, universidades, centros de investigación y ciudadanía tienen capacidades y conocimientos diferentes que pueden complementarse para encontrar soluciones a los desafíos hídricos.

Aquí adquiere especial relevancia el ODS 17, que reclama revitalizar las alianzas para lograr los objetivos de desarrollo sostenible. Porque si el ODS 6 define buena parte de los retos que tenemos por delante, el ODS 17 nos recuerda que avanzar hacia ellos requiere sumar capacidades, compartir conocimiento y generar alianzas capaces de transformar los compromisos en resultados.

El papel de las empresas en el ODS 6

La acción empresarial tiene también un papel relevante en esta transformación. Las empresas utilizan agua en sus procesos, dependen de su disponibilidad y, al mismo tiempo, cuentan con capacidad para impulsar innovación, inversión y soluciones que permitan utilizar este recurso de manera más eficiente.

Reducir el consumo, optimizar procesos, reutilizar el agua, minimizar la contaminación, digitalizar la gestión o incorporar criterios de circularidad son algunas de las actuaciones que pueden contribuir a avanzar hacia una economía más eficiente en el uso del agua.

Pero el impacto puede ser mayor cuando estas actuaciones no se desarrollan de forma aislada, sino que forman parte de alianzas y estrategias compartidas.

Compartir experiencias, replicar soluciones que funcionan, generar conocimiento y establecer objetivos comunes permite multiplicar el alcance de las iniciativas individuales.

Once años de ODS: una oportunidad para renovar el compromiso

A falta de cuatro años para alcanzar el horizonte temporal fijado por las Naciones Unidas para contribuir al éxito de la Agenda, en materia de agua, es tiempo de seguir avanzando las soluciones que permitan mejorar la eficiencia y resiliencia de los sistemas, impulsar la reutilización y la economía circular, proteger los recursos hídricos y aprovechar las posibilidades que ofrecen la innovación y la digitalización.

El agua nos conecta. Conecta territorios, sectores económicos, ecosistemas y personas. Y también conecta los diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Por eso, avanzar en el ODS 6 requiere trabajar también en el ODS 17: crear alianzas capaces de movilizar recursos, conocimiento, innovación y compromiso.

Desde StepbyWater, esta visión forma parte de nuestro propósito: conectar organizaciones y sumar esfuerzos para contribuir a una gestión más sostenible del agua y avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Once años después, el compromiso con el agua sigue vigente. Ahora toca seguir trabajando, aunando esfuerzos porque garantizar agua limpia y saneamiento para todas las personas no debería ser solo una meta de la Agenda 2030. Es una condición necesaria para construir sociedades más saludables, economías más resilientes y un futuro sostenible.

Once años de acción por el agua. Y una nueva etapa para acelerar juntos.

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