El desafío del agua: asignatura pendiente
Por Raquel Paiz.
Con motivo del Día Mundial del Agua, participamos en un amplio reportaje publicado en Cinco Días, junto a un nutrido número de voces prescriptoras sobre la importancia del agua, el más valioso de los elementos que nos ofrece el Planeta.
Si bien es cierto, que son cada vez más las organizaciones están empezando a entender que el agua no es solo un «recurso» natural, sino un elemento estratégico para su actividad y para la estabilidad de los territorios en los que operan, los avances son aún escasos.
En StepbyWater, tenemos el convencimiento de que cuando hablamos del hídrico, hablamos de un recurso tan limitado como potencialmente limitante. De hecho, una gestión inadecuada puede condicionar los procesos productivos, las cadenas de suministro; y, naturalmente, el progreso, la cultura, la calidad de vida y el desarrollo económico.
Teniendo en cuenta los importantes avances en materia de reducción de la huella de carbono, toca ahora trabajar con la misma firmeza y determinación para reducir la huella hídrica y proteger uno de los más valiosos elementos que nos brinda el Planeta. En este contexto, las políticas empresariales se están orientando, hacia la mejora de la eficiencia hídrica en los procesos productivos, la optimización de consumos, la reducción de pérdidas y el avance hacia modelos de economía circular en el ciclo del agua. Del mismo modo, se afianzan las soluciones vinculadas a la reutilización y regeneración del agua, así como el uso de fuentes complementarias que permiten no solo reducir la presión sobre los recursos hídricos convencionales, sino también disminuir la dependencia del clima.
Junto a estos avances, basado en la ciencia y la tecnología, se está produciendo un avance significativo en un ámbito igualmente relevante, el de la Gobernanza, y, en concreto, la cooperación entre actores. Cada vez son más numerosas las organizaciones que se suman a plataformas y alianzas multisectoriales para compartir conocimiento, impulsar soluciones y avanzar de forma coordinada en la gestión sostenible del agua. Iniciativas pioneras, por su visión multisectorial y la participación de una treintena de organizaciones representativas de los sector público, privado, académico y entidades sin ánimo de lucro, como StepbyWater lideran y responden a este propósito de generar espacios de diálogo entre todos los grupos de interés; con la finalidad de contribuir al éxito del ODS 6 y el ODS 17, en el marco del Decenio para la Acción: Agua para el Desarrollo Sostenible (2018–2028).
Naturalmente, si hablamos de agua, los sectores más activos suelen ser aquellos en los que es un recurso claramente crítico. El sector agroalimentario, representado también en StepbyWater, está desarrollando soluciones como el riego de precisión, la digitalización de explotaciones o el uso de aguas regeneradas. También el sector industrial está avanzando en la optimización de procesos y en el cierre de ciclos de agua dentro de sus instalaciones.
En paralelo, tecnologías como la desalación, la regeneración o la reutilización del agua se están consolidando como fuentes complementarias cada vez más relevantes, especialmente en territorios con un acusado estrés hídrico, como Almería, territorio donde se están desarrollando iniciativas para mejorar la gestión del ciclo urbano del agua, digitalizar redes y optimizar el uso del recurso. Por su modelo de gestión en una de las zonas más áridas de Europa, constituye un ejemplo especialmente significativo.
Y sin embargo, a pesar de estos avances, el agua todavía no siempre ocupa el lugar que debería en la agenda estratégica de las organizaciones. Durante años, el debate climático se ha centrado principalmente en el carbono. Las empresas han avanzado de forma significativa en la medición y gestión de su huella de carbono. El siguiente paso, que apremia, es la consideración del impacto hídrico en la agenda estratégica de sostenibilidad. Porque hablar de cambio climático es también hablar de agua. El cambio climático se expresa en sequías más frecuentes y prolongadas, fenómenos meteorológicos extremos, inundaciones o DANAs. En territorios como España, especialmente vulnerables al estrés hídrico, esta realidad es cada vez más evidente.
Entre los principales desafíos se encuentran la modernización de las infraestructuras hídricas, muchas de las cuales requieren mejoras para reducir pérdidas, optimizar la gestión del recurso y adaptarse a un contexto climático cada vez más exigente.
También resulta clave avanzar hacia una mayor sincronía entre el desarrollo normativo y las soluciones tecnológicas ya disponibles. Hoy existe conocimiento científico, innovación y capacidad técnica suficientes para mejorar la gestión del agua. El reto es acelerar su implementación y generar marcos regulatorios que faciliten su despliegue.
Todo ello, además, en un contexto internacional en el que algunos marcos de referencia que han impulsado la agenda de sostenibilidad atraviesan momentos de mayor cuestionamiento. Sin embargo, más allá de debates o etiquetas, los desafíos asociados al agua, al clima o a la sostenibilidad siguen siendo una realidad que exige respuestas.
Para avanzar, resulta necesario insistir en la necesidad de avanzar en la concienciación empresarial que conduzca a una mayor presencia del agua en la agenda estratégica de las organizaciones —no solo como una cuestión ambiental, sino también económica y territorial— y seguir avanzando en medición, transparencia y conocimiento del riesgo hídrico.
Asimismo, es fundamental reforzar las alianzas y los espacios de cooperación, porque la sostenibilidad del agua exige altura de miras, vocación y respuestas colectivas y cooperativas.